viernes, 9 de enero de 2009

PASEO DE CÁNOVAS


Amplio espacio verde situado en la zona central de las dos vías laterales de la Avenida de España, desde la calle Sánchez Herrero hasta la Plaza de América, con una longitud de unos 500 metros. Constituye el eje financiero y comercial de la ciudad, a la vez que zona residencial, de ocio y pulmón verde del Cáceres moderno.
Se considera como el “ensanche” proyectado por la burguesía cacereña a finales del s. XIX, para superar la congestión del casco antiguo y disponer de un lugar más digno de vivienda. Para ello eligió el espacio conocido a partir de 1897 como Paseo de Cánovas y que se extendía desde la calle S. Antón hasta el “Triángulo” (Plaza de América), donde antes de 1938 existía un monolito con la llamada “Fuente del Lápiz”, sustituida por la Cruz de los Caídos.


Sigue leyendo...



Los responsables municipales proyectaron el “Ensanche” con dirección SW por los condicionantes morfológicos de la ciudad, al ser la única zona llana y despejada próxima a la misma, por la importancia de la industria minera de Aldea Moret y por la llegada del ferrocarril en 1881. Al instalarse la Estación del Ferrocarril a mitad e camino entre la ciudad y las minas, ésta se convirtió en catalizador del ensanche y su Paseo.
El Ensanche comenzó a planificarse hacia 1882 (alcantarillado, luz eléctrica, jardines, pavimentación…) por la decisiva intervención del Director General de Obras Públicas, D. Luis de Armiñán, quien habilitó los fondos necesarios para las obras. En 1890 tan sólo se habían construido tres únicos edificios junto al Ensanche: el Parador del Carmen (1882), el Asilo de Ancianos (1885), actual edificio de las “Hermanitas de los Pobres”, y el Hospital Provincial (1890). En 1897 el ensanche fue bautizado como Paseo de Cánovas en memoria del líder político asesinado en 1895. Las Avenidas del paseo recibirán distintos nombres: Avda. 2 de mayo, Avda. Luis Armiñán, Avda. de la República y por último Avda. de España.
A partir de 1900 este espacio ajardinado se convirtió en el lugar elegido por la burguesía cacereña para construir palacetes de estilo ecléctico, modernista o neoplateresco (1920-1930) que proyectaron arquitectos como Ángel Pérez, Francisco Calvo Traspadierne e Ignacio López Munera. A partir de 1960 desaparecerán casi todos (Casa de las Chucuelas, el Edificio Norba, el antiguo asilo de las Hermanitas de los Pobres,…) por la remodelación urbanística y la especulación inmobiliaria. Tan sólo la sobrevivieron al derribo dos o tres edificios que hoy están protegidos.
Desde finales del s. XIX el Paseo fue embellecido con varias fuentes como las de “Tritones” y “Delfines” de Eulogio Blasco o la “Fuente Luminosa”, las esculturas dedicadas a Muñoz Chaves (1919, Mateo Inurría) y a Gabriel y Galán (1926, Pérez Comendador); el Monumento al Mar o “Ancla” (1978), El Pensador (1980, Gustavo Castaño) y otras instalaciones como el Templete de la Música (“Bombo”) y la Cruz de los Caídos (1938, Ángel Pérez).
Su importancia ambiental radica en la gran riqueza botánica que alberga, con multitud de especies arbóreas y arbustivas introducidas que conviven con las autóctonas. Todas ellas, por procesos fotosintéticos, purifican el aire urbano viciado por actividades contaminantes.
Incluye 113 especies diferentes entre las que destacan ejemplares de ginkgos, tejos, acebos, loros, cicas, algarrobos, bojes, dragos, tilos,…

VOLVER A CACERES AL NATURAL




VOLVER AL PRINCIPAL

No hay comentarios:

Publicar un comentario