
El Calerizo es una zona amplia, constituida por calizas carboníferas que, con forma más o menos anular, se extiende por el SE de la ciudad. En estas rocas encajan los filones de fosforita de “Las Minas”.
Las minas de fosforita de Aldea Moret están formadas por un conjunto de seis filones (Esmeralda, Abundancia, San Salvador,…) constituidos por fosfatos cálcicos con gran abundancia de sílice, calcita y arcillas. Los filones encajan en las calizas del Carboníefero y presentan espesores y leyes variables. Los fosfatos obtenidos se trataban, en las instalaciones de Aldea Moret, con ácido sulfúrico obtenido a partir de las piritas traídas de Huelva, para convertirlos en abonos superfosfatados.
Se cree que estos yacimientos se han originado por precipitación de fluidos magmáticos hidrotermales ricos en fósforo, en las fracturas de las calizas, dando lugar, tras cristalizar, a los actuales filones.
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Las minas se explotaron en los siglos XIX y XX. La competencia con los fosfatos descubiertos en el norte de África (yacimientos más grandes y con mineral de mejor calidad) hizo que su explotación dejara de ser rentable y determinó su cierre prematuro en 1962, antes de que se agotaran las reservas.

Posteriormente, el agua de sus pozos y galerías (de poca calidad por su contenido en carbonatos) sirvió durante varios años para calmar la sed de los cacereños hasta que se construyó el embalse del Guadiloba.
Se denomina Calerizo a la zona más próxima a la ciudad donde afloran las calizas carboníferas y donde se instalaron, hasta bien entrado el siglo XX, muchos hornos de cal cuya materia prima era precisamente las calizas. Estas calizas se explotaban en diferentes canteras, posteriormente se llevaban a los hornos, muy primitivos, donde con el calor producido con las leñas de encina o alcornoque, el carbonato cálcico se transformaba en óxido de calcio o cal viva, producto que se utilizaba en la construcción y que se exportaba a otras regiones.
La utilización masiva del cemento hizo que fuera decayendo el uso de la cal, al mismo tiempo que se fueron cerrando, poco a poco, los hornos del Calerizo hasta no quedar ninguno en la década de los noventa.
En la actualidad, sobre lo que fue el Calerizo, se han construido barrios muy populosos como el Carneril, los Fratres o Moctezuma, sin que queden restos de lo que fue una floreciente industria cacereña. Hoy sólo restan dos hornos antiguos, sin actividad, a la entrada del barrio Nuevo Cáceres, justo al lado de la Estación de Autobuses.
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